Cuando las cadenas de bloques aprenden a comunicarse entre sí
El mundo del blockchain se ha convertido en un ecosistema en expansión, con cientos de redes, innumerables tokens y una abrumadora variedad de protocolos. Sin embargo, a pesar de toda su innovación, persiste un problema fundamental: la mayoría de las blockchains existen de forma aislada. Bitcoin registra las transacciones en su propio libro mayor. Ethereum procesa contratos inteligentes en su propia cadena. Solana funciona a la velocidad del rayo en otra red más. Cada sistema es seguro y sofisticado, pero hasta hace poco estaban en gran medida aislados, sin poder comunicarse ni compartir información de manera eficiente. Este es el reto de la interoperabilidad.
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